Malachy Tallack. 60 grados norte, un viaje alrededor del mundo

60 GRADOS NORTE, MALLACHY TALLACK
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El escritor escocés Malachy Tallack nos invita a recorrer una de las líneas más fascinantes del planeta. Desde las islas Shetland hasta las tierras de Alaska, Groenlandia y Siberia, su libro nos descubre que viajar no siempre consiste en conocer lugares nuevos, sino también en comprender aquellos a los que pertenecemos.

Hay líneas que separan países, otras que delimitan océanos y algunas que, sin existir realmente sobre la superficie de la Tierra, parecen esconder historias extraordinarias. Una de ellas es el paralelo 60 norte, una línea imaginaria que rodea nuestro planeta atravesando algunos de sus territorios más solitarios, hermosos y sorprendentes.

A primera vista, no parece más que una referencia geográfica. Sin embargo, para el escritor escocés Malachy Tallack se convirtió en algo mucho más importante, el hilo conductor de un viaje alrededor del mundo y, al mismo tiempo, de una búsqueda profundamente personal.

De aquella experiencia nació 60 grados norte, publicado originalmente en 2015 y editado en España por Volcano Libros en 2018, con traducción de María Fernández Ruiz. Una obra que combina literatura de viajes, observación de la naturaleza, memoria y reflexión sobre algo tan sencillo y tan difícil de explicar como sentirse en casa.

Una línea imaginaria que da la vuelta al mundo

La historia comienza en las islas Shetland, al norte de Escocia. Allí, donde el Atlántico y el mar del Norte moldean costas abruptas, praderas verdes y pequeños pueblos acostumbrados a convivir con el viento, Tallack pasó buena parte de su vida.

Las Shetland se encuentran prácticamente sobre el paralelo 60 norte. Desde ese lugar, el escritor imaginó una aventura singular, seguir aquella línea alrededor del planeta para descubrir qué podían tener en común territorios separados por miles de kilómetros, pero unidos por una misma latitud.

Su recorrido lo llevó hacia Groenlandia, Canadá y Alaska, y después a los enormes espacios de Rusia, Finlandia, Suecia y Noruega, antes de regresar a las islas de las que había partido.

El lector descubre así una geografía de contrastes. Hay costas azotadas por las tormentas, poblaciones aisladas, bosques interminables, montañas cubiertas de nieve y ciudades donde la vida moderna convive con una naturaleza que nunca termina de dejarse domesticar.

Y, sin embargo, lo más interesante no son únicamente los paisajes. Son las personas que viven en ellos, sus costumbres, su manera de afrontar el aislamiento y esa extraordinaria capacidad humana para convertir casi cualquier rincón del planeta en un hogar.

El norte, mucho más que frío y soledad

Cuando pensamos en el norte, solemos imaginar grandes extensiones nevadas, noches interminables y lugares donde la vida parece desarrollarse lejos del resto del mundo.

Pero Tallack nos invita a abandonar esa visión simplificada.

En su recorrido, el norte aparece como un territorio lleno de matices, donde la naturaleza y la cultura mantienen una relación especialmente estrecha. En unos lugares domina el hielo; en otros, los bosques y los lagos. Hay comunidades vinculadas al mar, ciudades llenas de actividad y pequeñas localidades donde las distancias siguen condicionando la vida cotidiana.

El autor se interesa especialmente por la relación entre las personas y el paisaje. Cómo influye el clima en las costumbres, qué significa vivir lejos de los grandes centros urbanos o de qué manera se construye una identidad colectiva en territorios aparentemente periféricos.

Y aquí surge una de las ideas más atractivas del libro, un lugar puede parecernos remoto cuando lo contemplamos desde fuera, pero para quienes viven en él constituye el centro mismo de su mundo.

Quizá la lejanía no dependa tanto de los kilómetros como del lugar desde el que miramos.

Cuando viajar también significa recordar

Aunque 60 grados norte pueda parecer inicialmente un libro de aventuras geográficas, su verdadera profundidad aparece cuando conocemos las razones personales que impulsaron a Tallack a emprender el viaje.

Durante su juventud, el escritor experimentó una difícil relación con la idea de pertenencia. La muerte de su padre, cuando tenía dieciséis años, dejó una huella importante en su vida y acentuó una sensación de desarraigo que terminaría acompañándolo durante años.

Viajar se convirtió, de algún modo, en una forma de buscar respuestas.

¿Qué convierte un lugar en nuestro hogar? ¿Es suficiente haber vivido allí durante muchos años? ¿Necesitamos sentirnos parte de una comunidad? ¿O acaso el hogar tiene más relación con nuestros recuerdos y afectos que con una dirección concreta?

Tallack no ofrece soluciones fáciles. Prefiere dejar que las experiencias, las conversaciones y los paisajes vayan dando forma a sus reflexiones.

Por eso su escritura resulta especialmente atractiva. No necesita recurrir constantemente a grandes acontecimientos para despertar el interés. A menudo basta una observación sobre la vida cotidiana, una conversación o la descripción de un paisaje para transmitir la complejidad de nuestra relación con los lugares.

60 grados norte

El placer de viajar sin prisas

Hay algo especialmente agradable en la manera de narrar de Malachy Tallack, su capacidad para detenerse en los detalles.

En una época en la que viajar parece haberse convertido en una carrera por visitar el mayor número posible de destinos, su libro propone una actitud diferente.

Viajar no consiste únicamente en desplazarse, fotografiar paisajes o acumular experiencias. También significa observar, escuchar, comprender y, en ocasiones, aceptar que nuestras ideas preconcebidas sobre determinados lugares eran equivocadas.

El paralelo 60 norte funciona como una excusa maravillosa para conocer el mundo desde una perspectiva poco habitual.

No encontramos aquí una guía de monumentos imprescindibles ni un catálogo de destinos turísticos. Encontramos una sucesión de territorios y comunidades que invitan a pensar en cómo vivimos y por qué nos sentimos vinculados a determinados paisajes.

Y esa es, precisamente, una de las virtudes de la buena literatura de viajes, permitirnos conocer lugares lejanos y, casi sin darnos cuenta, descubrir algo sobre nosotros mismos.

El regreso, quizá la parte más importante del viaje

Todos los grandes viajes tienen un punto de partida, pero no todos terminan verdaderamente cuando el viajero regresa.

En 60 grados norte, el retorno a Shetland adquiere un significado especial. Después de recorrer territorios inmensos y conocer distintas formas de entender la vida, Tallack contempla su propia relación con las islas desde una perspectiva diferente.

Aquello que durante años pudo representar aislamiento, distancia o desarraigo comienza a adquirir otro sentido.

El viaje no elimina las pérdidas ni modifica el pasado, pero permite mirarlos de otra manera. La reconciliación con el paisaje familiar se convierte así en una de las dimensiones más conmovedoras del libro.

Porque tal vez el hogar no sea necesariamente el lugar donde nacimos, ni siquiera aquel donde hemos pasado más tiempo, sino ese espacio con el que conseguimos establecer una relación de afecto, memoria y pertenencia.

A veces necesitamos alejarnos mucho para comprenderlo.

Una lectura para viajar desde el sillón

60 grados norte pertenece a esa clase de libros que parecen especialmente apropiados para una tarde tranquila de fin de semana.

Tiene el atractivo de los grandes paisajes, la curiosidad de los relatos de exploración y la cercanía de una historia humana contada sin artificios innecesarios.

Su lectura permite imaginar el viento de las Shetland, los inmensos horizontes de Canadá, las costas de Alaska o los bosques escandinavos. Pero también nos invita a reflexionar sobre nuestras propias raíces, los lugares que hemos dejado atrás y aquellos a los que siempre deseamos regresar.

Es fácil, además, establecer una conexión emocional con este relato desde tierras atlánticas como Galicia, donde el mar, la emigración, la memoria familiar y el apego al territorio forman parte de nuestra identidad cultural. Aunque nuestras costas estén mucho más al sur, compartimos con aquellas comunidades del norte una relación histórica con el océano y con la idea de partir y regresar.

Tal vez por eso la obra de Tallack consigue trascender sus coordenadas geográficas.

Lo que comienza siendo una aventura alrededor del paralelo 60 termina convirtiéndose en una reflexión universal sobre la memoria, las raíces y el sentido de pertenencia.

Y nos deja una idea hermosa para cerrar el libro, no siempre viajamos para encontrar un lugar nuevo. A veces viajamos para descubrir el verdadero significado del lugar al que queremos volver.

Obra: 60 grados norte. La vuelta al mundo en busca de un hogar

Autor: Malachy Tallack

Edición española: Volcano Libros, 2018

Traducción: María Fernández Ruiz

Género: Literatura de viajes, naturaleza y memoria.

O BUS MÁXICO
Eduardo Artabria


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