Redeiras de Galicia
Redeiras en Galicia en los años 50′
En la Galicia de mediados del siglo XX, la pesca era la columna vertebral de la vida comunitaria. Puertos como Malpica, Cangas, Burela o A Guarda bullían de actividad, con barcos que se adentraban en el Atlántico en busca de sardina, merluza o bonito. Detrás de cada salida al mar había un trabajo silencioso y esencial, el de las redeiras, mujeres que tejían y reparaban las redes, sosteniendo la economía pesquera y la memoria cultural gallega. Las redeiras en Galicia de los años 50′
Contexto histórico y pesquero de las redeiras de Galicia
La década de 1950 estuvo marcada por la posguerra y la emigración hacia América y Europa. Muchos hombres partían en busca de futuro, mientras las mujeres quedaban al frente de la economía doméstica y comunitaria. Las redeiras eran el engranaje invisible de la pesca atlántica, sin redes listas, los barcos no podían zarpar.
La pesca se organizaba en torno a las cofradías de pescadores, que regulaban artes y repartos. Sin embargo, el trabajo de las redeiras quedaba fuera de la representación oficial, pese a ser imprescindible para la productividad.
El oficio de las redeiras en Galicia
Las redeiras trabajaban con agujas de madera o metal, hilo encerado y manos endurecidas por el salitre. La técnica de las redeiras en Galicia en los años 50, se basaba en el nudo correcto, capaz de devolver resistencia y uniformidad a la malla.
Herramientas y materiales
- Aguja o naveta: para pasar el hilo por las mallas.
- Hilo: de cáñamo o algodón, más tarde sustituido por fibras sintéticas.
- Corchos y plomos: flotabilidad y lastre, revisados constantemente.
- Brea: protección de cabos y artes.
Ritmo de trabajo de las redeiras en Galicia de los años 50′
El trabajo seguía los ciclos de las mareas y las campañas de pesca. Tras un temporal, las reparaciones se multiplicaban. Durante la campaña de la sardina, la rapidez era vital, las redes debían estar listas casi de inmediato.

EDUARDO ARTABRIA
Transmisión cultural de las redeiras en Galicia
El oficio se transmitía de madres a hijas, en un aprendizaje práctico y colectivo. Trabajar en corro permitía dividir tareas y reforzar lazos sociales. Las redeiras eran también punto de encuentro, mientras reparaban, compartían noticias de la emigración, precios de lonja y experiencias de la comunidad marinera.
https://www.redeirasdegalicia.org/
Cofradías y economía pesquera
Aunque las cofradías regulaban la actividad, las redeiras no tenían representación oficial. Su reconocimiento era social y práctico, se sabía quién trabajaba bien y quién respondía en momentos de urgencia. El valor económico de su labor se medía en la reducción de tiempos muertos y en la fiabilidad de los aparejos.
Patrimonio y memoria cultural
Las fotografías en blanco y negro de los años 50 muestran a las redeiras con pañuelos en la cabeza y delantales gastados, rodeadas de redes extendidas como mantos oceánicos. Hoy esas imágenes son documentos patrimoniales que devuelven la dignidad de un oficio invisible.
El lenguaje técnico de las redeiras —nudos, paños, trallas— forma parte del patrimonio inmaterial gallego. Su memoria se conserva en relatos familiares, asociaciones y proyectos culturales que reivindican su papel en la historia de la pesca atlántica.
Continuidades y cambios
Con la llegada de materiales sintéticos, el oficio se transformó, pero la lógica del trabajo se mantuvo, leer el daño, asegurar la malla y garantizar la operatividad de la red. Hoy, las redeiras son reconocidas como patrimonio vivo y símbolo de la memoria femenina del mar gallego.
Conclusión
Cada nudo tejido por las redeiras en la Galicia de los años 50 fue un acto de resistencia y continuidad. Su labor, invisible en estadísticas pero esencial en la práctica, tejió no solo redes, sino también comunidad y memoria. El latido femenino de la pesca atlántica sigue presente en la cultura marítima gallega, como legado que merece ser narrado y reconocido.
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